24 de mayo de 2011

Diarios de Phantom Fighter
Entrada 2


"Las largas uñas del Mandarín"



Ahora que has podido disfrutar del Especial No. 4 de MagazinNES, es hora de dar marcha al tiempo y continuar con una promesa electoral de MagazinNES: El diario de Phantom Fighter, con esta segunda entrada.

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El recuerdo de mi primera encliclopedia (nombre textual) aún se mantiene fresco para mí. No era más que una colección de unos 35 libritos de unas 18 páginas, en ella había notas interesantes y curiosas, más que información científica y "plenamente" cultural. Había, por ejemplo, una nota de un hombre forzudo que había arrastrado una mesa de billar atándole unas cuerdas. La distancia no la recuerdo, pero era impresionante ver el dibujito del hombre pujando y jalando la mesa (fue la primera vez que supe que una mesa de billar era pesada). Venía otra nota también acerca de un mamut que fue hallado en Siberia, tan fresco como la mañana misma, pues el hielo donde se preservaba lo había mantenido así por millones de años. Bonito se veía el mamut en la foto, bien peinadito y acicalado, y caricaturizado para que el infante supiera que no era un elefante común.


Para que se den una idea, encontré dos fotos en internet de este acervo cultural:


Parece un cuadernito, ¡pero se comporta como una Enciclopedia!







Esta otra captura muestra la letrota y los bonitos dibujos
que seguro cautivaban a los niños



Pero bueno, querido diario, no he traído a los ojos curiosos hasta estas líneas para hablar de la oveja negra (editorial que publicaba esta enciclopedia), sino más bien porque, con todo el preámbulo que suelo cargarme en cada entrada, ahí había una nota acerca de un hombre chino que dejó crecer sus uñas por muchos años. No eran uñas largas en su forma recti-línea, más bien parecían extraños fideos ahí ensortijados, el pobre hombre apenas si podría tomar los palillos para comer...



Esta foto se supone debía ser de un Chino con las uñas largas. Créame, cultivado lector:
es preferible que le muestre este tierno Pato Mandarín. De nada.


En la primera entrada de Phantom Fighter hablé del personaje principal del juego, un "Kyonshie". Ahora quisiera profundizar un poco en el arte del juego, visto en la caja, en la publicidad, y en el promocional del CES de las Vegas. Estoy hablando de la captura al inicio de esta entrada, donde vemos un Kyonshie "maestro", vamos a decirle así. Y digo esto porque no se trata de carne putrefacta cualquiera, este señor tiene abolengo, se trata de un "Mandarín", un hombre educado en las artes y las ciencias.





¡Santos calzones de acero sin cierre! ¡El buenazo de Ironman está
siendo doblegado por los 10 anillos del Mandarín!




Se dice que los hombres cultos dejaban crecer sus uñas en indicio de "clase" (algunas personas arguyen que lo hacían para facilitar la higiene de oídos y nariz, a mí me dió asco de solo pensarlo). No he podido ratificarlo todavía, pero en algún lado de la red (cuya fuente, por obvias razones de olvido no citaré) decía que tiene que ver con Imperialismo. Sepa la bola, por ahora. Pero bien, en este caso particularísimo (el del arte del juego), el Kyonshie de la foto muestra un surealismo extraordinario: en primer lugar se nos presenta al centro-arriba del promo, como en las jerarquías del que lo domina todo, tal y como si fuese una deidad. Si observamos, sus uñas se tuercen hasta lo grotesco... ¡hasta quedar hechas rayos!





Ni Zeus puede chascar rayos con tanta facilidad como este Kyonshie lo consigue
Kenshi... ¡Estás en serios aprietos!





Hay otro detalle importante que quiero destacar. El hecho de mostrar una publicidad así, pocas veces suena a cosa "original". Miremos esto:



Obedece a Fu Manchu o toda cosa viva morirá



Quiero pensar que es una coincidencia, es solo que uno no puede evitar hacer comparativas entre Fu Manchu y el Kyonshie de Phantom Fighter, cuando mira dos "artes" como los hemos mirado. Y eso no es todo, estoy casi seguro que esa fotografía también la he mirado en algún comic de Iron Man. No puedo recordarlo ahora, mientras apostillaré una portada provisional que me hallé por algún lado de la red (sea quien sea que la haya subido, los derechos son de Marvel.):


¡Diántres!, mis poderes de oblea no doblegarán
al malvado Mandarín


No hace falta darle vueltas al asunto, cuando una sola pregunta basta para abrumarse: ¿cómo luchar contra un fantasma Kyonshie cuyas uñas se hacen rayos?...

La publicidad de Phantom Fighter nos da el siniestro presagio de que algo, más allá del alcance de una patada en escuadra, ocurrirá inevitablemente, algo que está indisolublemente ligado a la terrorífica barbarie imperial China, y a su conjunto de sombras que flotan como el mal mismo. Eso es Phantom Fighter.

Reza el proverbio que mientras más clara la foto, mas oscuro el negativo, yo mientras tanto seguiré buscando curiosidades de este peculiar juego, ofreciendo para el porvenir el desgrane de lo sucedido durante el juego, la sustancia que resulte de mis aventuras y andanzas por este tétrico juego, encarnando al héroe en turno: Kenshi (que si ya notaste que suena como a "Kyonshie", entonces uno se dá una idea de lo que vendrá en la tercera entrada). Por ahora no tengo PC idónea para jugar, hacer capturas, y esas cosas, y mi Nintendo 2DS sigue algo cabizbajo, así que quizás al menos por ahí trataré de sacar fotos, aunque no sean todo lo claras que yo quisiera.

Phantom Fighter para NES: más que un juego, es una anécdota.


Continuará...

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